El Impostor en las relaciones
Tu pareja dice que te ama. El Impostor sabe exactamente a quién se refiere, y no eres tú.
Del Impostor es fácil enamorarse. Es cálido, atento, rápido para reír, y de alguna manera exactamente el tipo de persona que esperabas conocer. Esa última parte es la sombra en acción. El Impostor lee lo que una pareja quiere y se convierte en eso, con tanta suavidad que ninguno de los dos nota que está pasando. La relación empieza entre una persona real y una actuación muy buena.
El costo llega después y aparece como soledad dentro de una buena relación. La pareja dice te amo y el Impostor oye cómo va dirigido al acto. Un mal día no se puede mostrar porque el acto no tiene malos días. Cuando la pareja intenta acercarse, el Impostor se vuelve más brillante, más gracioso, más complaciente, y la distancia que debía cerrarse se queda donde está.
Cómo corre el bucle con una pareja
El bucle mantiene a la pareja cerca de la actuación y lejos de la persona. El Impostor termina amado y no visto al mismo tiempo, y lo lee como prueba de que el yo real no habría sido suficiente.
Cómo se ve en pareja
- →Ser una persona ligeramente distinta con cada pareja que has tenido
- →Volverte alegre y parlanchín en el momento exacto en que una conversación se pone seria
- →Oír te amo y sentir que aterriza en algún lugar justo al lado tuyo
- →Dejar los malos días, los viejos miedos y las opiniones reales fuera de la relación
- →Sentirte agotado después de un fin de semana con la persona que más amas
Por qué la cercanía lo saca
El acto se construyó por seguridad. Al principio, el yo real fue visto y hallado insuficiente, o nunca fue visto como es debido, y una versión brillante y complaciente ocupó su lugar porque a esa versión la conservaban. La pareja es la persona con más probabilidad de ver a través de él, lo que la convierte en la persona más peligrosa en la vida del Impostor, y aquella para la que actúa con más esfuerzo.
El Impostor tampoco puede poner a prueba el miedo, porque el acto nunca permite probarlo. El amor que va a la actuación no prueba nada sobre la persona, así que el Impostor sigue sin saber si el yo real sería conservado, y la única forma de averiguarlo es lo único que la sombra prohíbe: mostrarlo.
Lo que ayuda de verdad
- 01
Muestra un mal día completo
La próxima vez que tengas uno, cuéntaselo a tu pareja sin el marco alegre. Di que te sientes fatal y no lo arregles en la misma frase. Mira qué hace. La mayoría de las parejas se acerca, y el Impostor nunca ha dejado que eso pase.
- 02
Di una opinión real que quizá no le guste
Una película que odiaste, un plan que no quieres, un amigo suyo que te cuesta. Dicho con claridad, una vez. La relación lo sobrevive, y el acto pierde un poco de su razón de existir.
- 03
Nota el brillo y nómbralo
Cuando sientas que te vuelves más ligero y gracioso en un momento serio, dilo: estoy haciendo eso de ponerme alegre. Nombrarlo en voz alta rompe la actuación más rápido que intentar detenerla.
- 04
Pregúntale qué ama en realidad
Deja que tu pareja te lo diga, con detalle, y escucha cualquier cosa que no sea parte del acto. Suele haber más de la persona real en su lista de lo que el Impostor espera, porque las parejas ven más de lo que el acto pretende mostrar.
Tres preguntas para pensar con calma
- 01¿Qué versión de mí conoce mi pareja, y qué no ha visto nunca?
- 02¿Cuándo fue la última vez que brillé más en una conversación que se ponía real?
- 03¿Qué le mostraría primero, si creyera que se va a quedar?
Preguntas frecuentes
¿Por qué me siento solo en una relación con alguien que me ama?
Porque el Impostor le muestra a la pareja una versión controlada, y el amor que llega para la versión no alcanza a la persona. La soledad es la brecha entre las dos. Solo se cierra cuando se muestra algo real y sin pulir y el amor de la pareja resulta incluirlo.
¿Por qué me vuelvo una persona distinta con cada pareja?
El Impostor lee lo que cada pareja quiere y se convierte en eso, porque ser lo que la sala prefiere se ha sentido más seguro que ser un solo yo fijo desde la infancia. Cada relación recibe una versión a la medida. El yo real sigue sin mostrarse, y tras unas cuantas relaciones hasta el Impostor tiene problemas para decir cuál era.
¿Puede la sombra del Impostor tener una relación real?
Sí. Hace falta una pareja que pida las partes sin pulir y se quede cuando las ve, y un Impostor dispuesto a mostrar una a la vez: un mal día, una opinión real, un miedo. La calidez y la lectura de la gente se quedan. Lo que cambia es que el amor por fin tiene un lugar real donde llegar.
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